En tu Ausencia | SANDRA BARNEDA | WEB OFICIAL | Periodista. Presentadora de Tele5. Escritora
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En tu Ausencia

A veces se escriben relatos que se quedan en el aire, en una carpeta olvidada del ordenador y bajo efecto de Pop-Up vuelven a aparecer. Esta semana me ha pasado con uno que escribí para una publicación, pero al final se quedó a las puertas de ser compartido. Las causalidades existen y están por todos lados y como señales las recojo, interpretándolas a mi modo. Por ello he decidido que este relato vea la luz, es muy breve, pero con un tinte erótico. El erotismo, la sexualidad en nosotros está presente y jamás debemos vivirla desde la vergüenza o el silencio. El placer sexual es tan importante o más que otros muchos placeres de nuestra vida. Disfrutemos de nuestra propia libido, de sentir el frenesí en nuestra piel y los latidos del corazón acelerados con el bajo vientre lleno del fuego de la pasión. Yo soy sexual, tu eres sexual…no te escondas esa parte de ti; vívela sin juzgarte.

Aquí os dejo este pedacito de relato que ha querido ser mostrado, que ha pedido salir y ser compartido.

 

EN TU AUSENCIA  

Mojado, veloz, carnoso, vicioso, que sube y que baja tanto como serpentea devorando el deseo, a golpe de roce, de mordisco o lametazo jugoso. Son tus besos los que mi cabeza imprime a detalle y se niega a olvidar. Son tus labios que tan míos fueron, los que ahora dibujo en la memoria del dolor. Quiero seguir jugando a juntar nuestras bocas, a sentir el fluido libre de nuestras salivas que no se separan y apuestan eternas a seguir haciendo ríos; esos que eran tan nuestros, de risa y de llanto, de miradas lascivas y silencios activos.

Recorro porosa mi piel y se me acelera el pulso recordando mis entrañas aullando de placer con cada uno de ellos; tus besos …los que día tras día me regalabas hasta empaparme de deseo y hacer del desnudo un hábito para que recorrieras, juguetona, el mapa de mi dermis, el vello erizado de mi cuerpo. EL consuelo y el tormento está en el recuerdo de mi boca frente a la tuya, entreabierta, dejando libre el contacto entre lenguas que buscan abrazos mojados mientras juegan al escondite. Mis sueños han dejado de ser míos desde que tu boca decidió estar a más de dos centímetros de la mía. Desde que tus besos buscaron otros labios y, aunque los míos no están solos… en el silencio de la ausencia, no hay día que, al caer la noche no recorran los tuyos. A oscuras, acurrucada entre sábanas de seda y desconsuelo, tu ausencia se hace más presente. La rueda de la imaginación se para en ti; en tu cuerpo curvo sobre el mío, en tus pies revoltosos buscando refugio y calor en los míos, mientras me sacudes por dentro con besos que piden el fuego, la luna y el todo.

Los límites del deseo se rompieron contigo, se evaporaron con tus gritos y los míos; con las risas del frenesí, del saberte dentro, junto a mis fluidos placer, revoltosos a cada embiste, a cada sacudida que explosiona con gemidos al oído, con respiraciones cóncavas, con el roce de esa pasión perdida con el tiempo. Dibujo la silueta de tu cuerpo, la misma que gustosa recorría a lametones, a mordiscos, a besos…abandonaba tu boca con sed de más y descendía vibrando por tu cuello sin poder evitar morderlo, mientras mis manos, impacientes, se hacían con tus senos y jugaban hasta erizar los pezones, listos para ser lamidos con dulzura y deseo gemido. Tus manos revuelven mi melena, tus labios se buscan entre ellos, serpenteando tu cuerpo hasta abandonarte, hasta ampararnos al planeta del sexo, del arrebato de los juegos, de las risas, de las caricias infinitas hasta agotar la cartera de orgasmos, de gimoteos, de suspiros de una noche encendida que pensábamos eterna, pero vivíamos hasta quemarla.

Fueron demasiado pocas, se esfumaron temprano, apenas dejando el perfume de nuestras pieles traspirando feromonas del preciado elixir del buen sexo. En estas noches de insomnio, tu mirada sigue pegada a mi retina, persiguiendo aquello que fuimos, aquello que vimos y vivimos como si no hubiera un mañana. Ante tu ausencia me revuelvo entre sábanas y quejidos, en busca de esos besos perdidos, aquellos que un día me regalabas sin contarlos. Nada volverá, todo se ha ido al planeta de esa memoria que, como un reloj de arena, no tardará en caer a la nebulosa del olvido. MI suerte es que tu perfume sigue fresco y tu saliva todavía en mi piel…todo es recuerdo, nada existe más allá de esta cama: demasiado vacía para mis deseos nocturnos. Me revuelvo entre sábanas por tu ausencia, por la pasión perdida, buscando refugio en mis manos para que resuelvan el final de este sueño mojado.

 

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