Gatos en el estómago | SANDRA BARNEDA | WEB OFICIAL | Periodista. Presentadora de Tele5. Escritora
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Gatos en el estómago

Cuando se vuelve de vacaciones, una de las cosas que todos hacemos es compartirlas con los amigos. Sin embargo, parece que es una costumbre que va a menos. Me decía mi amiga Ana que dos conocidos suyos de esos rara avis que mantienen el móvil sin WhatsApp, lo hacen, entre otras cosas, para evitar que les envíen decenas de fotos de comilonas, playa y magníficos paisajes porque, a la vuelta, pocos son los que terminan conversando sobre cómo se lo han pasado. “Envían las fotos y ya lo dan por compartido”Reconozco que me he sentido identificada dentro del grupo –plastas- que manda y luego cuenta poco y a pocos. No me decido qué hacer, si mandar menos fotos y compartir más o, menos fotos y ya no hablar ¡Es broma! Me gusta compartir fotos, que me envíen y, desde luego que me cuenten porque como se dice, hay muchas maneras de viajar y una es por los ojos de otro.

Cuando se vuelve de vacaciones permaneces durante unos días en un estado deconsciencia alterada o supersensibilidad donde tu mente sigue en el recuerdo y tu cuerpo en el regreso. Intentando darle una expresión a ese estado emocional me quedo con la que me sugirió mi amigo Rodrigo. Tiene tan sólo 10 años y me confesaba que lleva unos dias con –Gatos en el estómago-. Siempre le pasa cuanto tiene que volver al cole. En los días previos se siente distinto, inquieto y muy sensible a cualquier cosa que puedan decirle o hacer.Él está convencido que él tiene gatos en el estómago, pero que cuando sea adulto tendrá leones o tigres, por aquello de la proporcionalidad del tamaño.
Rodrigo resume el regreso, la vuelta con tener gatos o leones en el estómago. Reconozco que no puedo estar más de acuerdo con él porque siempre es un regreso y al mismo tiempo un nuevo comienzo. Las vacaciones, el break, el tiempo para ti y para los de tu entorno, lo queramos o no te transforman. No eres la misma, ni si quiera piensas lo mismo que cuando te fuiste, pero sin embargo, toca volver. Es cuando el final y el principio del círculo se coinciden; hay cierto desconcierto pero la rueda gira y, aunque es la misma es distinta. Rodrigo lleva días diciéndole a su madre que está sensible y que sigue con los gatos en el estómago. Nuevo curso, reencuentro con los amigos, nuevos profesores….nuevos retos. Lo mismo nos ocurre a nosotros con la lista de propósitos y nuestros ‘leones’ en el estómago. Mi regreso viene cargado de –gatos en el estómago- porque en esta temporada publicaré mi tercera novela –elemento Agua- con la que llevo tiempo trabajando y me rugen las tripas de los nervios y la ilusión al tiempo. Lo mismo que Rodrigo me vuelvo sensible y estoy algo más melancólica que de costumbre que…¡Ya es! Mis propósitos son practicar la constancia en el deporte y en la nutrición y la generosidad en el amor y la amistad.

Cuando listeo de regreso me acuerdo de un libro que leí hace años que se llama –“ Los cuatro acuerdos”- de Miguel Ruiz que habla de que si cumples tan sólo cuatro acuerdos, conseguirás el bienestar deseado. Cuando lo leí me pareció algo sencillo y siempre que regreso de vacaciones, sigo intentando cumplirlos.

  1. Sé impecable con tus palabras“. Las palabras son hechizos que se pueden utilizar para bien o para mal dependiendo de como las y a quien las digas, utilizas apropiadamente para compartir el amor. Usa la magia blanca empezando por ti.
  2. No te tomes nada personalmente“. Respecto a la opinión ajena, para bien o para mal es mejor no depender de ella. Todos tenemos visiones (acuerdos) distintas del mundo, no podemos saber si la otra persona a lo mejor tuvo un mal día. Todo el bien o mal que pudiese generar alguién, primero se lo está provocando a Él.
  3. No hagas suposiciones“. Nunca nada que pasa fuera es personal, pero en cualquier caso, no saques conclusiones precipitadamente. No siempre tienes la razón y procura no generar malas situación que pueden ser evitadas.
  4. Haz siempre lo máximo que puedas“. Verdaderamente, para triunfar en el cumplimiento de estos acuerdos necesitamos utilizar todo el poder que tenemos. De modo que, si te caes, no te juzgues. No le des a tu juez interior la satisfacción de convertirte en una víctima. Simplemente, empieza otra vez desde el principio.

 

¡Feliz Regreso! Y si puedes …habla con tus gatos o leones del estómago…Me dice Rodrigo que son buenos consejeros.



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