I Love ¿Doll? | SANDRA BARNEDA | WEB OFICIAL | Periodista. Presentadora de Tele5. Escritora
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I Love ¿Doll?

Con el estreno de la nueva Blade Runner que se sitúa en el año 2049 recuerdo la historia de un japonés y su muñeca. La leí hace unos meses con incredulidad. Es la historia de un empresario que había dejado a su mujer por su muñeca.

Y no contento con eso, tiempo más tarde, se había casado con ella: con la muñeca. La historia de amor con Saori, así la bautizó, comenzó en encuentros furtivos en habitaciones de hotel. Senji Nakajami, empresario japonés, viajaba mucho por trabajo y compartía poco con su esposa y sus dos hijos. Poco a poco, esta muñeca, de las que se venden en Japón más de dos mil unidades, al año, fue conquistando el corazón del empresario. La vestía, la peinaba, la bañaba, practicaba sexo con ella e incluso le abrochaba el cinturón de seguridad del coche cuando se la llevaba de paseo. –Ella nunca me traiciona. Estoy cansado de los humanos racionales modernos… no tienen corazón. Para mí, ella es más que una muñeca. Necesita mucha ayuda… pero sigue siendo la pareja perfecta con quien comparto momentos preciosos y enriquece mi vida”

Saori no habla, ni camina, ni tampoco escucha, ni siente, ni envejece. Ella pertenece a las llamadas ‘Muñecas del amor’ y sus éxito genera billones de beneficios en el mundo. Casos como el Senji comienzan a aparecer más: hombres que deciden tener una relación estable con su muñeca del amor. En Europa comienzan a haber prostíbulos sólo con muñecas de silicona, de apariencia cada vez más real. ¿Y qué pasa con los muñecos del Amor? ¡Existen también! Shintetics, una de las mayores empresa de este tipo, puso a la venta el primer muñeco sexual; su nombre es Gabriel y ha resultado también ser un éxito. –“Cuando quiero sexo lo tengo, pero luego no da problemas” ha dicho alguna usuaria. Bronwen Keller, fundadora de la empresa, lo considera no sólo un avance sino una muestra de “el futuro que nos espera” Trato de seguir narrando sin emitir juicio de valor, pero ante ese futuro de compañer@s de silicona siento cierta inquietud/ ansiedad. No les quito crédito a los estudiosos en la materia, pero me conmueve profundamente imaginarme hogares con humanos abrazados a un muñeco.

 

Quizás esta sea la primera fase paleolítica; para luego pasar de la ciencia ficción a la realidad. No se si para 2049 estaremos ‘on time’ pero quizás lleguen las parejas de humano-robot y, quizás entonces, se terminará suplantando fin el modelo de pareja tradicional. Alguna vez leí una definición de normal que me convenció bastante lo que se ha hecho en ti o en la sociedad en la que vives habitual– Sin embargo, sigo sintiendo cierta urticaria cuando la pronuncio o la uso. No puedo dejar de preguntarme a mi misma –¿Qué es lo normal? ¿Qué significa ser normal? En este presente o en el futuro de silicona o robótica, seguimos buscando el amor; necesitamos ser comprendidos, escuchados. De aquí a 2049, se habrán inventado muchas más vías para combatir la soledad. Me cuesta imaginarme mi futuro abrazada a una muñeca; pero no me atrevo a más. Lo digo bajito, prudente porque la vida es más sabia que nuestro imaginario y, aunque no me imagino esa sociedad, que levante la mano quien alguna vez hubiera deseado tener una pareja que jamás te replique, te consienta sexo cuando deseas y no tengas que dar ningún tipo explicación. ¡Ya! ¡Ya! Que no puedo ni contar las manos!



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