¿Qué queda del espíritu de Barcelona 92? | SANDRA BARNEDA | WEB OFICIAL | Periodista. Presentadora de Tele5. Escritora
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¿Qué queda del espíritu de Barcelona 92?

Esta semana, los medios han decido rememorar a gusto, para muchos en exceso, las mieles pasadas de Barcelona 92. Por aquel entonces, no había cumplido la mayoría de edad y estaba a las puertas de comenzar la carrera de periodismo.

Con los años, debo confesar que el recuerdo de aquel verano se lo llevó un amor furtivo con un italiano en Ibiza ¡Una aventura de las clásicas que no olímpicas! Pero, más allá de mis recuerdos personales, no quisiera yo ser menos y dejar de homenajear uno de los acontecimientos mejor ejecutados y rentabilizados como fue Barcelona 92. A ver si con este multitudinario ataque de nostalgia Cataluña y el resto se hermanan de nuevo y la tormenta, llamada Referéndum, que amenaza más que nunca la península, se aleja con los nuevos vientos.

No peco de ingenua y, ya en la universidad me enseñaron que el juego de la política tiene poco de olímpico, cuyo lema es “ Citius, altius, fortius”que significa “más rápido más alto y más fuerte– y es una llamada a los atletas a que se esfuercen por la excelencia personal en todo lo que hacen. Lo triste es que aunque nada tenga que ver, muchas veces, sino todas se ha mezclado.

Primero voy a lo Olimpico: Esta semana se ha muerto Gretel Bergman, la atleta alemana cuya participación en los juegos de Berlin de 1936 fue prohibida por su origen judío. Ella, en aquel tiempo era una de las mejores saltadoras de altura del mundo y aspiraba a hacerse con la medalla de oro, pero poco importó. Ella emigró a los Estados Unidos y salvó su vida como la de tantos otros cientos de miles que dejaron su Alemania natal. Nunca, nunca, nunca voy a olvidar lo que hicieron los nazis”, señaló el año pasado,“Odié a Alemania, las personas e incluso el idioma por lo que me hicieron a mí y al pueblo judío” Prometió no regresar nunca más a Alemania, pero lo hizo primero en 1999 y luego en 2012 cuando ingresó en el salón de la Fama de la fundación Alemana para el Deporte. Se reconcilió con su país y con su idioma y, su país con ella. Su historia fue llevada a la pantalla y su nombre figura desde 2014 en una de las calles aledañas al Estadio Olímpico de Berlín. Me ha emocionado su historia, como también la de nuestra primera campeona olímpica de Judo, Oro en Barcelona 92, Miriam Blasco; otro caso donde la política y el deporte se han juntado, pero en su caso con un regusto ciertamente amargo.

 



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