Turismofobia | SANDRA BARNEDA | WEB OFICIAL | Periodista. Presentadora de Tele5. Escritora
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Turismofobia

Inmersos en el verano no se puede pasar por alto el hablar de los turistas; de los nuestros, que año tras año, aumentan y provocan un sobrepeso mayor en nuestro país ¿En beneficio de quien y para quien? España ocupa la segunda posición en la escala mundial en turismo internacional.

En 2017 se espera que la cifra de turistas que pisaron suelo español llegue a los 80 millones con el siguiente reporte millonario de dinero, pero ¿ Podemos morir de éxito? Comienzo a leer muchos artículos que describen de una nueva fobia que se está expandiendo entre la población española con la misma rapidez que el aumento masivo de veraneantes: la Turismofobia. El rechazo al turista, la huida de los propios lugares por sentirse invadidos en sus propias casas y la creencia que la afluencia masiva de que el turista mata el entorno. ¿Es una exageración? En Barcelona, en estos momentos, se habla de que hay 4 turistas por habitante. Parémonos a pensar ¿Cuatro turistas por cada persona que vive en la ciudad? Si eso además los concentramos en los lugares más transitados: dígase Gótico, Barceloneta, Example, Poble Nou…el número podría ser mayor. No quiero entrar, de momento, en si la cantidad da calidad porque ya muchos otros han comprobado que no es cierto sino una aberración; pero sí reflexionar de si las autoridades se están encargando de gobernar en ese Turismo en vez de dedicarse a promocionar el turismo.

Este año el eslogan de la campaña desde el ministerio ha sido “España es parte de ti”- con la intención de involucrar al turista, pero –seamos sensatos- no se cómo le puede sentar a los de aquí y, no sólo eso, sino que hay otros fuegos que deben ser apagados como los pisos turísticos y la economía colaborativa antes que ‘involucrar al turista’– Los mismos vecinos de las zonas más explotadas por el turismo masivo comienzan a manifestarse y realizar pintadas de protesta y rechazo al turista en las fachadas. ¿Qué le ha ocurrido a la sociedad española con el aumento masivo de la industria turística en tan pocos años? Su índice de irritabilidad se ha disparado en la misma proporción.

Siguiendo con el ejemplo de Barcelona que es la ciudad española que encabeza la turismofobia, la segunda preocupación de los vecinos es el turismo y los escasos recursos con los que cuentan para combatir contra las agresiones sufridas en su ‘feliz estancia’: ya sean borracheras por las calles hasta altas horas de la madrugada, meadas, faltas de respeto, desperfectos en lugares públicos o privados, fiestas en pisos hasta la llegada del nuevo día. Muchos empresarios del sector del turismo, hablan de que la turismofobia es un invento de los medios al ascenso de nuestro país en la escala del turismo mundial. ¿A qué precio? ¿Se ha protegido al habitante? España no es un caso aislado; otros lugares lo llevan sufriendo, incluso algunos como Venecia lo da por perdido. ¡Venecia: ciudad de vacaciones! Podría ser su eslogan, puesto que ellos mismo consideran que han perdido la ciudad porque el fenómeno es irreversible. Viven 50 mil personas y la visitan 30 millones al año ¿Ocurrirá lo mismo con ciudades españolas? ¿debemos seguir creciendo? Hay quien piensa que debemos frenar, dejar de crecer y pensar en diversificar la oferta turística a otros rincones de España que podrían acoger y no lo hacen. Incluso comenzar a apostar por un turismo no tan masivo que se deja una media de 120 euros al día por otro menos numeroso, pero más selectivo, que deja mucho dinero más a la ciudad.

Reflexiono y pienso que ir por el camino fácil siempre trae consecuencias nefastas y quizás en eso seamos expertos porque somos una tierra que reúne muchas condiciones para acoger al turista y los duros a cuatro pesetas terminan saliendo caros. Hay mucho dinero en juego como dicen los empresarios del sector, pero también mucha salud. No hay que reventar los precios para llenar más la bolsa, sino ser más exigentes y respetuosos con los que viven en las ciudades que tributan en el país y pertenecen a él. Al final el eslogan –“ España es parte de ti”– se puede volver en contra. Apostemos por la calidad: de contratos de trabajo para empezar, de turistas y de cuidado por nuestro propio entorno que al fin y al cabo es ,nuestro hogar, y no un lugar de paso para echar una foto o la pota.

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